Celmira Buelvas

 

Desde hace más de 50 años, Celmira ha tejido historias con sus manos. Aprendió a tejer en telar vertical observando a una vecina que enseñaba a las jóvenes del barrio, y desde entonces, ha convertido cada hilo en una historia tejida con esfuerzo y amor.

Gracias a su trabajo, logró sacar adelante a sus hijos y hoy continúa aportando al sustento de alrededor de 20 familias que dependen de los pedidos que recibe. Para Celmira, cada pieza es más que un tejido, es la herencia cultural de San Jacinto que sigue viva en sus manos.