Con 40 años dedicados al arte de la tejeduría, Damaris Buelvas encontró en el telar vertical una forma de preservar la cultura, generar sustento a su hogar y encontrar paz. Aprendió este arte viendo a sus hermanas y a su suegra, gracias a eso, logró educar a su hija, sacar adelante su hogar y hoy es parte de un grupo de 30 artesanos que trabajan para mantener vivas las tradiciones de San Jacinto.
Los tejidos de San Jacinto no solo son piezas artesanales, son el reflejo de un legado que ha pasado de generación en generación, llevando consigo la identidad de Bolívar y el esfuerzo de quienes, con amor y destreza, han convertido este arte en un símbolo de resistencia y orgullo.