En el corregimiento de Cascajal, Magangué, más de 400 hogares dependen de la tejeduría en palma, una tradición ancestral que ha sido preservada por generaciones.
Mujeres y hombres de la comunidad trabajan con sus manos la palma Sará y la palma de coco, 2 fibras naturales que crecen en los campos bolivarenses y representan su principal fuente de sustento.
Actualmente han formado semilleros de aprendizaje para transmitir los saberes a las nuevas generaciones, asegurando que esta tradición artesanal siga viva y continúe siendo un símbolo de orgullo para su población.